En el anterior post, reproduzco un correo que me enviaba un
buen amigo, en el que se quejaba amargamente sobre la exportación de nata y la
importación de leche desnatada.
Una de las herramientas que tiene cualquier empresa para ganarse el apoyo “incondicional” de sus clientes, es el de hacerles partícipes de un proyecto que se base en la historia de la empresa o del producto. La empresa deja de vender un producto como tantos otros y el cliente asume un papel protagonista en el desarrollo de la marca.
En tiempos de vacaciones, no solo viajamos nosotros, también nos llevamos en las maletas nuestros productos favoritos. Así el otro día me encontré con un envase de Petit Écolier que me llamó la atención. Os cuento…
Cuando se reúnen dos o más profesionales de algún sector, con el café se acaba hablando de tendencias, intentado vislumbrar como será el futuro, aunque ¡vete tu a saber!. Según la multinacional islandesa Bakkavor existen cuatro que marcaran los caminos de la industria alimentaria en los próximos años: La comodidad/conveniencia, la salud, el placer y la responsabilidad.
Desde hace bastantes años, el consumo de mantequilla se vio penalizado por el culto al cuerpo y penalizada por una total desinformación sobre sus competidores de origen vegetal. Sin embargo han ido saliendo al mercado un selecto puñado de especialidades apoyadas en conceptos vinculados al placer.
Hoy vamos a preparara orejas, uno de los postres gallegos típicos del carnaval.
Desgraciadamente nuestra receta, a pesar de ser muy sabrosa, da como resultados un producto que recuerda solo parcialmente el apéndice auditivo. Pero ya tenemos una solución tecnológica consistente en impresoras de alimentos en 3D.