Explorando la vía láctea.

El nombre lo dice todo: la industria láctea, desde una visión completamente personal.
Leche, queso, requesón, yogur, nata, mantequilla , butter oil, leche en polvo, leche condensada, leche evaporada, suero, WPC, lactosa ...

sábado, 30 de junio de 2012

La innovación láctea, 20 añitos y el adelgazaciemto de lo público



El día 26 se celebró en Lugo el 20 aniversario del Aula de Productos Lácteos. Lo que debía ser una festividad sin más, se veía envuelta en incertidumbre debido a la complicada situación del proceso de fusión en la que el APL se ve implicada.


Por lo que mi intervención tenía que ser políticamente correcta, al tiempo que debía aprovechar la existencia del distinguido público que nos acompañaba para expresar como veía el presente y futuro del centro.
Hablando con algunas personas que asistieron al acto, no tengo claro si logré mi propósito dado que cada cual interpreto mi mensaje de forma diferente, vamos que lo que se dice muy claro no debí de ser.

Ahora rescato la parte final de mi intervención, para presentaros un par de líneas maestras complementarias a la actividad cotidiana y que debería seguir el APL en los próximos años (los que me seguís de vez en cuando en este blog, no creo que os llevéis demasiadas sorpresas), en un escenario caracterizado por el adelgazamiento de lo público y en el que las empresas deberían jugar un papel mucho más relevante y comprometido en, al menos, dos ejes.

El primer esfuerzo que se le podría pedir al sector, es su apoyo en la generación temprana de vocaciones, me explico.

El sector alimentario ha abusado tanto de la palabra tradicional, que involuntariamente hemos logrado que nuestros preuniversitarios vean al hecho alimentario como algo viejuno y que no se den cuenta de lo innovadoras que pueden llegar a ser incluso sus PYMES; ni de su importancia económica. A fin de cuentas el sector alimentario es el más exportador de la economía española y uno de los que sufren un menor paro. Lo tenemos que transmitir.

El resultado de este desconocimiento tiene claras repercusiones. Tanto en España como en casi toda Europa, nuestras titulaciones no son lo suficientemente atractivas para los jóvenes y ha provocado que en muchos países, sea el propio sector el que haya dinamizado campañas de captación de estudiantes de secundaria, para orientar su curriculum a la ingeniería de los alimentos. Si no incentivamos la formación de nuevos técnicos, el sector no tardará en sufrir las consecuencias.

En nuestro campus, la Universidad y sus profesores han hecho un enorme esfuerzo, en la puesta en marcha de la titulación de nutrición y de ingeniería de los alimentos así como el master de industrias lácteas, todas tienen un enorme potencial, las tenemos que hacer más visibles y mejorar sus capacidades, incluso, en esta época de ajustes; en caso contrario corremos el riesgo de que acaben marchitándose y desapareciendo, es responsabilidad de todos evitarlo; el sector beneficiado por este esfuerzo tiene que mojarse y hay cien formas de apoyar estas iniciativas. Cada uno según sus posibilidades. El APL lleva trabajando en eta línea desde hace numerosos años y debería aspirar a catalizar esta convergencia de voluntades en nuestro sector.

El segundo esfuerzo es en el campo del i+d. Todos sabemos que existen dos caminos a la innovación, la compra llave en mano y el desarrollo de tecnología propia. Si miráis las inversiones en I+D de las 10 empresas más importantes del sector alimentario a nivel mundial, os explicareis en parte porque son esas y no otras las que están copando los mercados.

En el sector lácteo se reproduce el esquema. Si miramos al horizonte, nos daremos cuenta que nuestro tejido productivo y transformador autóctono es de pequeño tamaño e incapaz de realizar inversiones en investigación similares a las de los gigantes, pero con las nuevas instalaciones en construcción es posible soñar en parecerse, al menos en la infraestructura necesaria para esta misión.

Una última cuestión sobre el tamaño, en esta sala se encuentran alguna empresa casi unipersonal. También para las muy pequeñas, es posible adentrarse en los caminos de la innovación, no es tanto cuestión de tamaño, ni de presupuesto, es cuestión de voluntad.

En cualquier caso, confío plenamente que la dirección del centro donde se incorpore el aula esté encantada en colaborar con las empresas, y  en acoger vuestros proyectos.

A mayores, yo, como no puedo dejar de soñar, y sin pretensión de dictarle el plan estratégico de nadie, apostaría por invitaros a trasladar a vuestros departamentos de I+D o a la parte más creativa de los mismos a esas instalaciones, os saldría enormemente rentable. Tendrían todas las posibilidades tecnológicas a mano con una inversión mínima.

La investigación y el desarrollo son tremendamente sensibles a la confidencialidad, entiendo las alarmas que acaban de sonar en el cerebro de más de uno, siempre ha sido una de nuestras máximas preocupaciones. En ese modelo, la discreción debería estar garantizada con cuatro candados.

Estar separados, pero juntos, permitiría aprender a trabajar en proyectos realmente comunes de innovación disruptiva. A trabajar juntos, incluso con los competidores. En caso contrario el futuro será incierto y nuestras empresas tendrán que competir con las que si saben hacerlo o con las que, por su tamaño, no necesitan demasiadas alianzas.

De darse este escenario de cooperación, el APL o como se llame en el futuro deberá reinventarse, ser más eficaz y eficiente, porque si vuestros investigadores lo van a dar todo, el centro tendrá que dar más, en caso contrario, se llame como se llame, no tendrá futuro.

Espero que estas propuestas sean bien interpretadas, a las empresas no les estoy pidiendo financiación, estoy pensando en la posibilidad de que se les ofrezca la que ya conseguimos y que se está construyendo. También confío que el director del CETAL, lo sepa interpretar, sin sueños… vaya aburrimiento.


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