
Las producciones de estos países dependen mucho más del régimen de las estaciones que en el caso de ganaderías más intensivas en el que la alimentación se programa en base a numerosos insumos, de los que solo se producen una parte en la propia explotación. Y si dependen de las estaciones, también lo hacen del régimen hídrico de si llueve cuando tiene que llover y en qué cuantía.
Dado que por otra parte el mercado internacional depende en buena parte de las posibilidades de exportación de estos países, y son sus precios, la referencia inequívoca de la evolución futura de la mayoría de los mercados. Así es fácil pensar que los ganaderos de Terra Cha cobraran más o menos en función de lo que llueva en Oceanía, asistiendo a un “efecto mariposa” de nivel planetario.
Pues a lo que íbamos, que en Australia llueve demasiado y en Nueva Zelanda hay una sequía histórica, pero tasmbién en zonas de Urugay y Argentina el deficit hídrico empieza a ser alarmante. Solo falta por cuantificar las consecuencias de estos fenómenos climatológicos, y como repercutirán en el resto del mundo y ahí entran en juego numerosos dispositivos correctores (*) y las características de de los diferentes mercados internos, la estructura de las organizaciones ganaderas… .
Aún otra derivada sería la de ver el efecto del cambio climático en la idoneidad de estas regiones para la producción de leche.
(*) Evidentemente cuando se hacen previsiones se asumen errores causados por factores imprevisibles, osea que convien no fiarse ni un pelo en estos tiempos tormentosos.
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